Fatidico Hechizo
29 Agosto, 2007 — DavidÉl, como cada atardecer desde hacía 20 años, estaba sentado en la orilla de la playa. El sol se iba ocultando lentamente, tiñiendo el cielo de un color rojizo del que era imposible evadirse. El acantilado se recortaba irregularmente, contrastando con la infinidad del firmamento. Y una pareja de gaviotas volaba curiosa, en busca de algún pez olvidado por los pescadores que habían terminado su jornada.




