Un rostro sin lagrimas
25 Octubre, 2007 — DavidUn rostro sin lagrimas
Que sepas que te querré siempre.
Se acercó y posó suavemente una mano sobre su pecho mientras le mi-
raba fijamente con aquellos ojos en los que tantas veces había visto refle-
jados sus sueños y que ahora brillaban como dos estrellas gemelas al brotar
una lágrima de ellos. El intentó cogerla con su dedo, pero no pudo, como
tampoco podía sentir su mano en su pecho, ni el calor de su cuerpo junto a
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