la fuga

LA FUGA
 La oficina le ahogaba. Su despacho se configuraba en su mente como
uno de aquellos calabozos para desafectos al Régimen que había visitado en
una cárcel museo en un viaje reciente. Eran celdas austeras, con pocos
alardes de seguridad. Pero era la suya una austeridad carcelaria y triste,
sin concesiones. Aurelio, no obstante, tenía un privilegio. Al igual que
aquellos desgraciados reclusos en su celda, contaba con bastante tiempo
para si mismo. Apenas tenía trabajo. Leer el resto de esta entrada »