Fatidico Hechizo

Él, como cada atardecer desde hacía 20 años, estaba sentado en la orilla de la playa. El sol se iba ocultando lentamente, tiñiendo el cielo de un color rojizo del que era imposible evadirse. El acantilado se recortaba irregularmente, contrastando con la infinidad del firmamento. Y una pareja de gaviotas volaba curiosa, en busca de algún pez olvidado por los pescadores que habían terminado su jornada.

Leer el resto de esta entrada »

El alma de las flores marchitas

El coche se apartó de la carretera principal y lentamente serpenteó por un camino lleno de baches que subía pegado a las laderas de las montañas. Atrás iban quedando las viejas casas rurales rodeadas de huertos con sembrados multicolores en torno a los viejos muros de piedra con chimeneas humeantes. A cada kilómetro se hacían más densos y oscuros los bosques de pinos, castaños y robles, a cuyos pies crecían los helechos.
Leer el resto de esta entrada »

La hora exacta

       Estoy esperando el autobús para dar un paseo por el parque. El médico me lo ha aconsejado para mi precaria salud. Estos hombres de gris que también esperan el mismo autobús, tampoco parecen gozar de muy buena salud. Uno acaba de toser, y ¡Santo Dios!,¡ha escupido sangre!. Otro vomita ahí al fondo.
Parecen como oficinistas que miran el reloj impacientes para acudir a su rutinario trabajo…si no la palman antes, claro ¡pobres desgraciados!. Leer el resto de esta entrada »