una historia
10 Junio, 2007 — DavidUNA HISTORIA
¿Me dejas que te cuente una historia?. No se si creérmela, pero un amigo
mío dice que era una tarde de domingo en que no ponían nada bueno en tele-
visión. Hasta ahí me la creo. Cuando de repente sonó el teléfono, y al otro
lado una voz de una mujer desconocida le dice:
-Pero ¿Cómo no viniste?.
Mi amigo me asegura que no conocía aquella mujer que le pedía explicacio-
nes, y como no ponían nada bueno en televisión, mi amigo sigió con el rollo
y dijo:
- Bueno, verás, es que anduve un poco ocupado y no pude ir.
- Pues dame una buena excusa, porque te estuve esperando toda la tarde. ¿Qué
hicistes?
- Es que anoche me fui con los amigos, y decidí beber para olvidar, y no me
preguntes qué, porque, por una vez surtió efecto y me levanté muy tarde y
con resaca. Me bebí toda el agua que pude y que salía del grifo, y me fuí
a la calle a pasear, a buscar un sitio para comer. En eso estaba yo cuando
pasó una mujer a la que creí conocer, y la seguí hasta que llegamos al
portal de su casa, y me dí cuenta que no era ella. Total, que decidí pasear
un poco por el parque, para mirar la gente que pasa, y cuando me dí cuenta,
se me había pasado la hora de la cita. Ahora estaba aquí, y, sabes, no
ponen nada bueno en televisión. Y tú, ¿qué has hecho?
- ¡Pero bueno, hombre!,¿tú me lo preguntas?. Esperarte, porque te he estado
esperando toda la vida, porque te esperé ayer y la semana pasada también un
poco, y de madrugada confieso haber mordido la almohada para no pronunciar
ese nombre, y también esta mañana he llorado en un atasco, y, bueno, otras
cosas, da igual…
Total, que empezaron a hablar y a contarse la vida, y el dijo algunas men-
tiras, y cuando se dió cuenta, mi amigo mira por la ventana y le dijo a ella:
- Oye, ¿Sabes que yo trabajo?. ¡Pues ya es de día!
Se habían pasado toda la noche hablando y contándose cosas, y cuando se
quisieron dar cuenta, ya amanecía. Así que mi amigo se fué. Ella le dijo
antes:
- ¡Ya te llamaré!
y colgó. Mi amigo quedó un poco jodido porque no tenía el teléfono de esta
mujer, y quien sabe si la volvería a hablar. Aquella semana mi amigo me ase-
gura que no pensó en ella, y yo me lo creo. Mi amigo es un tipo sincero a
veces, excepto cuando le llama por teléfono una mujer desconocida. El caso
es que adivina quién llamó la siguiente tarde de domingo en que no ponían
nada bueno en televisión. Ella, y ella le dijo:
- Cuéntame que has hecho esta semana.
El volvió a contar alguna mentira y le dijo:
- Bueno, sobre todo pensar en tí y echarte mucho de menos. ¿Y tú?
Aquí ya no sabemos mi amigo y yo si aquella dijo la mentira o la verdad,
porque dijo:
- Yo también he pensado en tí, y te echaba mucho de menos.
Empezaron a hablar, y mi amigo me cuenta de que se sorprendió contando más
verdades de las que se suelen contar a una desconocida, y que le costaba
cada vez más decir tantas mentiras. Total, que pasado el rato, ella mira
por la ventana y le dice:
- ¿Ves?, ya es de día, te tienes que ir a trabajar. ¡Lástima!
y cuelga. Ahora mi amigo sí que quedó jodido. Y aquella semana anduvo obse-
sionado buscando aquella mujer en todas las mujeres que pasaban a su lado:
en la mujer que se sentaba en frente en el metro, en la mujer que se tomaba
un café a su lado en la cafetería, en las compañeras de trabajo, en las
chicas que pasaban a su lado o por la calle. Trataba de ponerle rostro a
aquella voz que desconocía. Pensaba qué se pondría para dormir, y bueno,
otros pensamientos húmedos que no pienso contar, porque mi amigo tiene una
reputación, o al menos eso se cree, y es un amigo. Total, que obsesionado
estuvo toda aquella semana. Y aquel domingo por la tarde, en que no ponían
nada bueno por la televisión, ella volvió a llamar.
- Hola, ¿cómo estás?
- ¡Ni cómo estoy ni nada! -y dijo una verdad- ¡He estado toda la semana pen-
sando en tí, y necesito verte.
Ella, que tenía miedo, dijo que no podía ser, que aquello era imposible,
que había estado esperando mucho tiempo, y que tenía que seguir esperando.
Mi amigo se enfadó mucho y pegó cuatro voces. Acabaron discutiendo, y mi
amigo acabó arrancando el teléfono de la pared y estellándolo contra el
suelo.
Aquella semana mi amigo no es que anduviera jodido, es que no andaba. Como
un zombi se le veía pasear por su calle, y faltaba al trabajo, y llegaba tar-
de a todas las citas, y a alguna no iba. Y así anduvo toda la semana, sin que
ella llamase. Pasó otra semana, y aquella mujer tampoco llamó.
Pero a la tercera semana, aquel domingo, el teléfono sonó, y era ella, que
le decía:
- Necesito verte. Mañana. Quedamos a desayunar.
- ¡Perfecto!,¡me viene que te cagas!.
Quedaron en un sitio donde queda todo el mundo en Madrid, en un lugar donde
no hay ni osos ni madroños, pues ellos quedaron en el oso y el madroño, donde
hay gente que espera a gente que espera la gente que espera, porque esperan
en otro lado y se han confundido, gente que va mirando a la gente que espera,
a gente que pasa, a gente que llega. Enfín, así que mi amigo aquella mañana
pasó por debajo de la ducha, se tiró un café encima, y salió a la calle antes
de que pusieran las aceras.
Camino al lugar de la cita, el empezó a pensar cómo le quedaría aquel ves-
tido azul que ella le había dicho que se iba a poner para que la reconociese,
y cómo se movería al hablar, y cómo pensaría ella que es él. Y mi amigo empe-
zó a tener mucho miedo. Y así estaba, acojonado, cuando la vió a ella apoyada
en la esquina con su vestido azul, tan hermosa, que parecía la mujer de otro.
Así estaba, que le temblaba las piernas, como a Bamby.
¿Te puedes creer que mi amigo pasó de largo?. Pasó frente a ella sin decir
nada, se metió en el metro, y al trabajo.
Ahora, los domingos por la tarde no hay quien quede con mi amigo. Se las
pasa mirándo el teléfono con la esperanza de que un día suene, y que al des-
colgarlo suene al otro lado una voz de mujer que le diga “Pero.. ¿Cómo no
viniste?”.
Sara.
P.D. : para encontrar y descargar la seleccion “completa´´ :http://es.geocities.com/eb3emd/miscel.htm
si la musica no se carga links:
http://www.esnips.com/doc/356a5b3d-4748-4722-9c26-4476481e13df/02—Traditional-Gaelic-Melody


